jueves, 13 de febrero de 2014

TE QUIERO ABUELA, ¡ÁNIMO!.

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La felicidad es como una flor, efímera...

Yo siempre he estado muy orgulloso de mi familia, jamás me podre quejar de eso, porque los amigos se escogen, pero la familia no, y por suerte, la mía vale millones, siempre tan alegres, cariñosos, y unidos como una piña.

Junto a mis padres, me he criado con mis abuelos, desde que tengo uso de razón siempre han estado a mi lado. Primero en Madrid, donde pase toda mi infancia y parte de la adolescencia, ellos vivían a 10 minutos de mi casa.

Venían de visita a nuestra casa cada 2 x 3, y nosotros a la suya. Además, el domingo era el día en el que siempre iba a comer allí con ellos, y luego me echaba la siesta, o jugábamos al monopoly.

Les gustaba mucho andar, con mi hermana siempre nos llevaban de paseo por la sierra, contándonos aventuras, y merendando debajo de un almendro donde solíamos sentarnos.

Siempre han tenido una sonrisa de oreja a oreja, son andaluces, y cada vez que entraba por la puerta de su casa, mi abuela me decía "QUE HASEH MI ARMA!". Muy cálidos y dicharacheros, como mis tíos, y todas las Nochebuenas nos juntábamos la familia entera, y era el mejor día del año para mí.

Rosario, como se llama mi abuela, siempre ha sido muy buena cocinera. Los fines de semana preparaba unos buñuelos y pestiños que estaban riquísimos, y su tarta de limón también quitaba el sentido, con esa gelatina tan rica.

En verano cuando iba a clases particulares, comía todos los días con ellos porque me pillaba más cerca su casa de la academia que la mía, y veíamos su serie preferida, Curro Jiménez, mientras bebíamos gazpacho andaluz.

Siempre he estado con ellos, cuando nos mudamos a Alicante, ese primer verano no lo pase bañándome en la playa que había cerca de mi casa, no, lo pase en Madrid, con ellos y mis amigos de la infancia, uno de mis mejores veranos. 

Pero no tardaron mucho en venirse a Alicante con nosotros, y nuevamente, los tenía a tan solo 3 pasitos de mi casa, pudiendo volver a visitarles cada semana, como siempre había sido. Y al igual que en Madrid se ganaron el cariño y afecto de todos mis amigos, aquí hicieron lo mismo con mis colegas alicantinos.

Han pasado muchos años desde entonces, pero las cosas no han cambiado mucho, y siempre he dado las gracias de que a pesar de lo mayores que son ya, pueda seguir disfrutando de su compañía.

Me gusta visitarles por la mañana, vemos juntos la televisión mientras hablamos, ellos tienen sus programas preferidos, primero vemos LaRuletaDeLaSuerte, y después comemos, ¡que ricas están las patatas fritas y chuletitas que siempre me preparan!. Después, ellos se echan la siesta, y cuando se levantan, ponen el programa de Juan y Medio, ¡LaTarde!, en el que la gente mayor que está sola acude para buscar pareja, y oye, es un programa muy divertido. Ahora, toca merendar, un colacao con magdalenas, y ellos su café, mientras se ríen con el AhoraCaigo!.

Yo nunca veo la Tele, ¡pero con ellos me encanta!, en el sofá.

Intento ayudarles en todo lo que puedo, porque la edad no perdona, y ya se van acercando a los 90 años.

Esta foto la hicimos el verano pasado, el chico de la derecha es mi mejor amigo David, nos conocimos en el colegio a los 5 años, y desde entonces siempre amigos. Para él, mis abuelos son como los suyos propios, y ellos también le quieren mucho a él, al igual que a Maroto, otro de mis mejores amigos.

Cada vez que voy a visitarles, se me olvidan las penas, y pasamos un rato muy agradable.

Por desgracia, toda esta felicidad está a punto de romperse...

Mi abuela ingreso hace 15 días en el hospital, tenía problemas para respirar, allí la están tratando muy bien, y pensábamos que en nada la tendríamos de vuelta a casa, pero el viernes pasado la médica nos dio la peor noticia posible, un jarro de agua fría que en lugar de despertarme, me ha sumido en una pesadilla interminable, y por mucho que intento despertar, no lo consigo.

Estoy muy triste, el 2013 fue un año verdaderamente malo para mi, y pensaba que el 2014 abriría las puertas a muchos sueños e ilusiones, pero parece que desde hace 2 años la vida se empeña en joderme a base de bien tocándome a los mios, y no sé si lo está consiguiendo, pero estoy muy agotado psicológicamente.
Tengo miedo, no quiero perderla, si, tiene 84 años, pero para mí sigue siendo joven y nunca será lo suficientemente mayor como para apartarla de nuestro lado.

Ayer pase toda la noche en el hospital, a su lado, sin quitar la vista de ella un solo momento, y agarrándole fuertemente la mano, es muy duro...

Francamente, no tenía ganas de escribir, llevo días sin poner el ordenador, porque me faltan fuerzas... 

Pero he hecho un esfuerzo grandísimo para contaros un poquito como están las cosas, y deciros que no sé cuando volveré a actualizar, espero que sea pronto, y por que haya pasado la tormenta, despertando de este jodido mal sueño al que todos siempre tememos.

Hasta entonces, estaré volcado en mis abuelos al 100%, dándoles toda mi energía positiva y arropándoles más que nunca, porque les quiero muchísimo, y me necesitan.

Mientras, la nostalgia invade mi corazón, y la música es lo único que me alivia en todo este mar de recuerdos.


Mención especial para todos mis amigos, por el gran apoyo que me están dando durante todos estos días, aguantándome, animándome, y arropándome, 1000 gracias de verdad.

Disfrutad de todos esos pequeños momentos y detalles que nos brinda la vida pero que a veces pasan inadvertidos, de todos vuestros seres queridos que tenemos cerca y no siempre se valora, mimarlos, y agradecedlo, porque aun que suene tópico, el tiempo pasa demasiado rápido, y cuando te quieres dar cuenta...